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UN MENSAJE, UN CHISTE, UNA QUEJA

¿Qupe irregularidades del comportamiento humano, o qué tergiversaciones en la conducta de la sociedad, o qué sinsabores y frustraciones en la vida escaparán a los ojos de una mente crítica cómodamente regristradora de su entorno?¿Qué incongruencias mil, por rutinarias que sean, de cada día de la historia de este tránsito de la especie humana sobre la tierra podrían pasar sin hacer mella en una mente sensible que ya no necesita de elaboración racional alguna para distinguir drásticamente entre el bien y el mal?

Es este realmente el caso de ROGER WATERS, portavoz y autor de los mensajes de las canciones de PF?¿Acaso no hay mil grados diferentes de evolución en esa, a veces larga, a veces más corta carrera que es la toma de conciencia?¿Y acaso no hay también dos niveles esenciales de concienciación antes de alcanzar aquella fase sublime en que ambos se funden en uno solo? Porqué, todos sabemos que hay personas que se muestran considerablemente despiertas en uno de ellos-por el del mundo en que vive-y ostentan una visión cristalina de cuanto sucede a su alrededor, y de los mecanismos éticos y existenciales que lo provocan y, sin embargo, siguen teniendo terribles pesadillas por las noches. Y, del mismo modo, hay personas que han podido plantar cara a toda la maraña turbulenta de sus subconscientes y taladrarlos y tragarlos y digerirlos y depurarlos o, simplemente, aceptarlos con resignada sabiduría y, sin embargo, siguen contaminando la atmósfera cada día con un cohe que no les es del todo necesario o procurandose, con el pago a un siquiatra o a un sicólogo bien situado, las diversas comodidades recomendadas por nuestro tenáz órgano ded entontecimiento internacional como lo és la televisión.

Me pregunto si podré poner realmente en la mente de ROGER WATERS una nostalgia resentida por un mundo imaginario en el que no fuese necesario, simplemente, posible, caer en la terrible contradicción de emplear toneladas de polivinilo y un sin fin de kilowatios, amén de toda la monumental serie de recursos ascéticos utilizados en sus apariciones en vivo, para vocear a los cuatro vientos la nefasta verdad de un mundo que no hay de donde cogerlo, de una vida arrebatada de todo sentido natural y espontáneo con que nos volvemos a encontrar cada día cuando, con los ojos aún semivelados por esa bruma de semi-inconsciencia y nuestra mente vapuleada por toda una desbocada horda de químeras, deseos. miedos y frustraciones, nos levantamos de la cama repudiando, con un esfuerzo terrible, la cálida tentación de sumergirnos de nuevo entre las sábanas y optar después de todo, ante lo que hay, por la incontrolada tempestad onírica, en cierta medida liberadora y jamás tan absurda como la vida en vigilia o, según la llaman "la vida real".

Pero, en cualquier caso, el hecho es que la primera finalidad de todo su laboratorio y aparato eléctrico es, al fín y al cabo, la de crear un sonido, una música, una obra de imaginación y estética, una experiencia de la mente y los sentidos, y el mensaje se desarrolla sobre ese retrato fundamental. Supongo que lo ideal sería que, las puesto tan elaboradas obras de arte y tecnología atraen a muchísima más audiencia que las canciones de VICTOR JARA, FUREY BROTHERS u otros pregoneros de la vida, la influencia de la sensibilidad en ellas transmitidas estuviera en relación directa con tal acogida. Pero, con toda seguridad, los musicoyentes de difìcilmente acostumbran a asociar a PF y a su música etérea con el problema humano, que por el contrario, nos viene automáticamnete asociado con lo que desde primeras oidas nos suena a "canción protesta. sin embargo, pocas cosas deja PF en el tintero en estas letras, lógicamente desapercibidas por el gran público consumidor y melómano que, por una u otra razón-como la de, simplemente, no ser británico o americano-desconoce la lengua inglesa y al que, en gran número de casos tampoco se le ocurre pensar jamás que, en todo ese "wa-chi-wa" (que en vano, especialmente los que en ingles llamaríamos "teen agers", se esfuerzan en emular en sus molones tarareos) los cantantes en cuestión están diciendo algo. Cierto es también que muchos no dicen nada, o como si no lo dijesen o sencillamente no dicen nada bueno (estos son los peores, hermanos de la televisión), pero ¡ah!, ninguno de estos es el caso de PF. Ellos hablan, con ese lenguaje "pop", de los grandes problemas que acucian al hombre, a su mente, cuerpo, entorno, relaciones, opinión, y que están a su vez provocados por el hombre. El bién y el mal existen en la percepción de alguien que grita o hace parodia contra lo que siente que está mal , y todo el mundo sabe que cada mañana la mitad de nuestro ser se levanta para hacer la puñeta a la otra mita, así como la mitad de este mundo se levanta para joder a la otra mitad, y así... y así los oimos hablar de la guerra, ese hecho tan absurdo, tan incomprensible que, como si ya lo tuviese superado, trata el autor en tantas canciones con una ironía supercorrosiva llena de imágenes "surrealistas" y demenciales así como, en otras ocasiones, apocalípticas en cuanto que reales. El mal nos rodea, el mundo está podrido como la manzana y la podredumbre insite en extenderse y dominarlo todo. Ya no tenemos nada claro de qué es lo bueno y qué es lo malo en un momento dado, cuando ya todo se reduce a la parodia, al sarcasmo y a las imágenes grotescas y, entonces, nos despertamos gritando y gimiendo de la pesadilla, y así, si que lo "tenemos claro", es una demencia: nuestra madre es nuestro primer enemigo; nos tortura, nos reprime, nos mata el alma, nos hace pasar por el aro, nos enseña a ser uno más, otro ladrillo en la pared, porque nos quiere, porque no conoce otro modo, porque ella es otro ladrillo en la pared. En la escuela el maestro vuelca todas sus frustraciones y resentimientos sádicamente sobre nosotros, y así, así nos van desmochando y adosando a la mayoría. Y los que queremos, vivimos la gran pesadilla, nos quedamos mudos, no podemos respirar, no podemos caminar, correr, huir, no hay a dónde huir: aquí está THATCHER, allí REAGAN, allí GALTIERE, allá BREZNEV...y todos los demás cerdos y los perros y borregos...y demás fauna. Los capitostes y maganates (ellos, "them") deciden nuestros destinos y, mientras, nosotros nos consumimos en eternas tardes de hastío y depresión tratando de sacarle un sentido un sentido a la cosa, sin saber a dónde ír ni qué hacer ni a quién llamar; intentando estimular nuestras almas con medios que nos roen el cuerpo, como SYD BARRET o, los que ya no están por ahí: JANIS, MORRISON, etc. "Todo cuanto hay bajo es Sol está en armonía, pero el sol está eclipsado por la Luna" (R. WATESR, "Eclipse").

PINK FLOYD es una de esas bandas "con estigma", diría yo . Son gente escrupulosa y de eso dan cuenta tanto sus letras como su actitud ante el público. Solo publican a ritmo de un álbum cada dos años y se mantienen alejados del público en un grado relativamente grande. Se diría que, sienten, de alguna manera, vengüerza de ponerse cara a él. DARK SIDE OF THE MOON supone, a mi modo de ver, la consumación de ese tránsito, ya iniciado en ATOM HEART´S MOTHER y MEDDLE, desde una música de viaje interestelar y elucubraciones sonoras por el tiempo y el espacio a un afrontar las más sórdidas realidades de la vida humana: el impío poder del parné, el coñazo del trabajo diario, el miedo psicopático a caer, a quedarse sin nada, a la vejez, a la locura. En este disco empienza a mostrarse con toda claridad el conflicto interno ético-mental del autor que expresado unas veces con melancolía, otras con amarguara y destructiva ironía, afecta en realidad a todos los miembros de la banda, tal como oimos decir a DAVID GILMOUR: "Todos estamos cogidos en las trampas sobre las que escribe ROGER. Somos tan culpables como cualquier otro del mantenimiento de un modo de vida capitalista. Para nosostros está bien, puesto que sacamos ventaja; estamos en la cumbre. Aunque todavía se puede ser una persona de inclinación socialista. Uno puede aún hablar a la gente de estas cosas en canciones." Ni siquiera fuera de las canciones pueden evitar hablar de ello con cierta mezcla de timidez e ironía. WISH YOU WERE HERE se abre con una alusión a SYD BARRET (antiguo líder de la banda hasta que, nadie sabe bien lo que pasó, pero parece que, intentó dar vía a su depresión con grandes cantidades de ácidos y mentalmente no resultó), como símbolo de tantos otros que no encuentran otra respuesta posible ante la locura de la vida moderna. En este L.P. se muestra de un modo manifiesto su aptitud cínica y autocrítica en cuanto a "estrellas de rock"; los "muchachos", en lo profundo de sus seres, seguramente no acaban de verse como tales. Más bien se sienten como parte integrante de toda la maquinaria del sistema (Welcome to the Machine). Palabra de ROGER WATERS en otra entrevista: "Las letras en este álbum van mayormente dirigidas a una especie de ser inanimado: el negocio. Y el negocio no nos alimenta. Es el público el que nos alimenta...La gente que compra discos alimenta a todo el mundo". En los versos ¨" ...y cambiaste un papel de extra en la guerra por otro de líder en la jaula.." es quizás, donde mejor aparece planteado este problema: ¿Qué es mejor, seguir siendo un granito de arena, uno más de tantos millones que hacen cada día su pequeña lucha por la vida, por un mundo mejor quizás, o subir a los escenarios y hablar desde allí rodeado por las rejas del "Show Business"?. ANIMALS, única obra de esta etapa por la que el autor literario y coautor musical muestra cierto descontento, sigue abundando, y, para mí, de un modo en absoluto menos interesante, en la problemática de nuestra existencia actual. En medio de toda la descripción esperpéntica de la sociedad, unos versos de amor. "¿Donde estaría yo sin tí-es la cuestión que plantea-en medio de toda esta mierda, confusión, discos, dificultades? Tener a alguien que se preocupe por tí es lo que te ayuda a sobrevivir"(R.WATERS). El sentimiento subyacente a las revanchas de las masas oprimidas aparece descrito con una ironía magistral en "Sheep". THE WALL. Dicha ironía adquiere oscuros tintes de de cinismo por el auto presentemiento que produce el verse a sí mismos como parte del sistema (otro ladrillo en el muro de la manipulación y de la incomunicación). El público cree que existe una relación entre él y sus ídolos, pero esta relación es algo falsa y absurda; y esto les produce un cierto sentimiento de culpabilidad que desencadena todo ese cinismo patente como "In the Flesh". En el sentir de WATERS, la escena del rock, no por ser una cosa espectacular es algo ssano o digno de aprobación. La estupidez del público por las estrellas del rock le llevará, una vez en el concierto, a convencerse a sí mismo de que es algo fabuloso y lo está pasando en grande aunque sea una aunténtica basura. Y esto es lo que hace imposible toda comunicación, pues les basta el nombre; los ídolos, con su nombre, pueden mearse en el público y quedar, precisamente, como dioses. En este álbum se arremete contra una sociedad que nos deja ineptos para tener unas relaciones sanas, que no sean las de un constante herirse mutuamente ("...te nacesito para hacerte picadillo...").

Grito, lamento o amarga parodia. THE FINAL CUT es eminentemente una obra contra la guerra, la gran lacra de nuestra sociedad. El huérfano de la guerra, introducido ya en THE WALL, se pregunta porqué diablos murió su padre, con qué fin. El hombre anónimo va a la guerra y muere por algún propósito que ni él persigue ni tiene nada que ver con él, simplemente peón, instrumento. Los dirigentes juegan sus juegos con sus sonrisas permanentes pegadas a la cara y el sueño de un mundo mejor, de un mundo donde poder sincerarse, abrirse, mostrar nuestros problemas y sentirnos más seguros, sigue eternamente frustrado: "hay que seguir adelante con ello..." y, qué mierda, como dice al final en un dulce arrebato de tristeza entre apocalíptica y crepuscular: "...foe and friend we were all equal in the end."("...al final, enemigos y amigos, todos éramos igual).


J. RAMÓN MARTÍNEZ CASTELL.